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Siniestro fatal en Esquina: la familia del empresario fallecido aclaró el origen de los $183 millones y denunció negligencia

El descargo de los allegados ante la opinión pública

La trágica muerte del empresario automotor Alejandro Gauna, ocurrida en jurisdicción de la localidad correntina de Esquina, sumó en las últimas horas un capítulo crucial en el plano judicial y mediático. Tras el fuerte impacto generado por el secuestro de $183 millones de pesos en efectivo del interior del vehículo siniestrado, los familiares y allegados de la víctima rompieron el silencio a través de un comunicado oficial. En el documento, rechazaron de manera tajante las versiones que intentaron vincular el dinero con actividades por fuera de la ley, defendiendo la memoria y la trayectoria comercial del conductor fallecido.

Según explicaron los allegados de Gauna, quien era oriundo de la provincia del Chaco, el empresario se desempeñaba desde hacía años en el rubro de la compraventa de automóviles, siendo propietario de una reconocida agencia. El transporte de importantes sumas de dinero en efectivo obedecía, de acuerdo con su entorno, a la dinámica habitual de las operaciones comerciales de su sector, las cuales requerían viajes frecuentes hacia la provincia de Buenos Aires para concretar transacciones de vehículos de mediana y alta gama de forma inmediata.

Presentación de pruebas contables ante la Justicia correntina

Para dar sustento legal al comunicado general, el equipo jurídico de la familia, en colaboración con profesionales contables, finalizó el agrupamiento de los comprobantes fiscales, boletos de compraventa y extractos bancarios que detallan el circuito financiero de la agencia. Toda esta documentación respaldatoria será presentada formalmente ante las autoridades judiciales de Corrientes en el transcurso de los próximos días, con el firme objetivo de solicitar el levantamiento del secuestro preventivo de los fondos y despejar cualquier sospecha sobre el patrimonio de la víctima.

«Era una persona trabajadora y honesta, dedicada al rubro automotor desde hace años», remarcaron desde su círculo íntimo, lamentando que el foco del debate público se haya desviado hacia la millonaria cifra incautada por las fuerzas de seguridad en lugar de centrarse en las verdaderas causas que desencadenaron el fatal desenlace sobre la cinta asfáltica.

La denuncia por falta de señalización en la Ruta Nacional 12

Más allá de las aclaraciones financieras, el punto central del descargo familiar apunta contra los responsables del mantenimiento de la infraestructura vial y la seguridad del corredor logístico. El siniestro ocurrió durante la madrugada del pasado lunes 8 de junio, en una jornada signada por una densa niebla que reducía severamente la visibilidad horizontal en la región. Bajo esas condiciones adversas, el automóvil conducido por Gauna impactó de manera frontal contra una máquina retroexcavadora ubicada sobre la calzada de la Ruta Nacional 12.

La familia sostiene de forma taxativa que la maquinaria vial pesada se encontraba apostada en el lugar sin la señalización lumínica ni los carteles refractarios reglamentarios que exige la normativa para zonas de obras en desarrollo. Esta presunta negligencia operativa habría privado al conductor de la posibilidad de divisar el obstáculo a una distancia prudencial para ensayar una maniobra de frenado o esquive, transformando el sector en una trampa mortal en medio de la oscuridad y la niebla.

Un llamado de atención para los conductores de la microrregión

El fatal desenlace de Alejandro Gauna reavivó los reclamos de los usuarios viales de la microrregión del Paraná Sur, incluyendo a los vecinos de Goya que utilizan asiduamente el tramo hacia Esquina para conectarse con el sur provincial y Entre Ríos. Las quejas por la presencia de baches, la falta de demarcación sobre el pavimento y la escasa señalización de los obradores viales son moneda corriente entre los transportistas de la zona. El caso reitera la urgencia de profundizar los controles estatales sobre las empresas contratistas para garantizar que las rutas del interior cuenten con las medidas mínimas de seguridad activa, protegiendo la vida de quienes transitan las vías comerciales de la región.