Saltar al contenido

San Baltasar en Goya: el legado del “Rey Cambá” que refuerza la identidad afro-correntina

La histórica celebración en el domicilio de la familia Piriz consolida una tradición que fusiona la fe cristiana con las raíces culturales más profundas de nuestra provincia.


Cada 6 de enero, Corrientes se sumerge en una de las manifestaciones de fe más singulares del Litoral: el culto a San Baltasar. En nuestra ciudad, la festividad de San Baltasar en Goya ha dejado de ser una ceremonia privada de una sola familia para transformarse en un evento de relevancia pública que explica, en gran medida, la herencia afrodescendiente en la región. Esta devoción, centrada en la figura del «Rey Negro» o «Rey Cambá», coincide con la Epifanía cristiana, simbolizando la revelación de la divinidad a todos los pueblos y razas del mundo.

El epicentro de este fenómeno cultural se encuentra en la calle 9 de Julio, donde la familia Piriz custodia una imagen de antigüedad centenaria. Este legado, que pasó a manos de doña Polonia Oviedo en 1950, representa mucho más que un objeto de culto; es un testimonio vivo de la historia de Goya. A diferencia de otras festividades religiosas de origen colonial, la devoción a San Baltasar incorpora elementos rítmicos y sociales que fueron históricamente el refugio cultural de las comunidades afro-correntinas, manteniendo vigentes expresiones que hoy son patrimonio de todos los vecinos.

Desde el año 2006, la gestión municipal ha interpretado que esta celebración no pertenece solo a un hogar, sino a la identidad colectiva. Al trasladar el festejo a la calle y aportar infraestructura técnica y artística, se ha logrado profesionalizar el evento sin que pierda su esencia comunitaria. La participación de organismos como la Escuela Municipal de Música y diversos ballets locales no es meramente decorativa; es un esfuerzo por documentar y difundir ritmos como la charanda y el candombe, que de otro modo correrían el riesgo de quedar en el olvido.

El impacto de San Baltasar en Goya se percibe especialmente en la diversidad de su propuesta artística. El uso de instrumentos reciclados en talleres de percusión y la presencia de conjuntos chamameceros demuestran la evolución de la fiesta, donde lo urbano y lo rural convergen. Esta mixtura musical explica por qué la identidad correntina es tan rica y compleja: es el resultado de la integración de lo guaranítico con el aporte afro, todo bajo el manto de la religiosidad popular que caracteriza a nuestra provincia.

Uno de los momentos más significativos de la jornada ocurre durante la madrugada del 6 de enero, cuando la imagen sale al encuentro de los promeseros. Este acto, acompañado por banderas y danzas tradicionales, simboliza la vigencia de un compromiso generacional. El cierre, con el tradicional almuerzo de fideos caseros, refuerza el concepto de «puertas abiertas», una característica de la idiosincrasia goyana donde lo sagrado se comparte en la mesa común, fortaleciendo los lazos sociales entre vecinos de distintos barrios.

A futuro, el desafío de la comunidad y de las autoridades de Cultura radica en mantener este equilibrio entre la masividad del evento y el respeto por sus raíces familiares. La continuidad de la celebración de San Baltasar en Goya asegura que las nuevas generaciones comprendan que la historia local no solo se escribe en los libros, sino que se baila, se canta y se vive en las calles cada inicio de año.