En un emotivo acto realizado este lunes 16 en el patio del edificio municipal, la comunidad de Goya brindó un merecido reconocimiento a Alba Blanco, docente y líder del proyecto «Rompiendo el Silencio». Tras la pérdida de su hijo «Tito», Alba ha convertido su proceso de duelo en una misión de vida, dedicándose a la prevención y postvención del suicidio a través de talleres en escuelas, clubes y capillas de la ciudad.

De la «oscuridad» a la acción La génesis de este proyecto surgió de la etapa más difícil para la docente. «Estuve tres meses sin poder levantarme, con un largo tratamiento psiquiátrico», relató Alba. Fue durante su formación como operadora en prevención del suicidio que logró identificar señales que antes pasaban desapercibidas, como la «alegría siniestra»: ese estado de calma o euforia que suelen mostrar quienes han tomado una decisión drástica creyendo que así dejarán de sufrir.
El rol de la escuela y la familia Como docente de la Escuela Técnica “Valentín Virasoro”, Alba mantiene un contacto estrecho con las nuevas generaciones. En sus talleres, advierte sobre la fragilidad de las redes de contención actuales. «Muchas veces la contención no está en casa; los chicos destacan que sus abuelos o amigos son quienes más los escuchan», señaló. Sin embargo, advirtió que, aunque el amigo acompaña desde el afecto, la mirada profesional y el consejo adulto son vitales para abordar problemas de salud mental complejos.
El sueño de una fundación Con una determinación inquebrantable, Alba Blanco proyecta constituir una fundación que brinde apoyo profesional gratuito. «Me propuse que las personas sin recursos puedan acceder a los especialistas, una posibilidad que yo no tuve en su momento», expresó. Su labor no solo busca «romper el silencio» que rodea al suicidio, sino construir puentes de acceso real a la salud mental para los sectores más vulnerables de Goya.