El Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) confirmó la tendencia de desaceleración estructural que marcó el 2025 en Argentina. Según los datos difundidos por el INDEC, la inflación mayorista acumulada en los últimos 12 meses fue del 26,2%, consolidándose como el registro más bajo desde 2017 (cuando marcó un 18,8%).

No obstante, en sintonía con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), diciembre mostró señales de aceleración. El rubro mayorista subió un 2,4% el último mes del año, lo que representa un salto de 0,8 puntos porcentuales respecto al 1,6% registrado en noviembre. Este incremento mensual estuvo traccionado principalmente por los productos nacionales (+2,4%), mientras que los bienes importados mostraron una dinámica más contenida (+1,7%).
Dentro del mercado interno, el impacto más fuerte en diciembre provino de los productos refinados del petróleo (naftas y lubricantes), seguidos por los alimentos y el gas.
Al observar el acumulado de todo el 2025, los sectores que lideraron las subas fueron:
En la otra vereda, la tecnología y el cuero fueron los grandes «anclas» del año. Los equipos de radio y televisión apenas subieron un 3,8% anual, beneficiados en parte por la apertura comercial y la reducción de aranceles mencionada por el Ministerio de Economía.
La brecha entre mayoristas y minoristas Un dato clave para el análisis económico es que la inflación mayorista (26,2%) terminó el año 5,3 puntos por debajo de la minorista (31,5%). Desde el Palacio de Hacienda sostienen que esta diferencia es el resultado del programa de equilibrio fiscal y la recapitalización del Banco Central, lo cual ha permitido «reducir costos innecesarios para el sector privado». Para los analistas, que el índice mayorista se mantenga por debajo del IPC es una señal positiva, ya que sugiere que no hay una presión de costos reprimida que deba trasladarse de forma inminente a los precios finales de consumo.