El calendario de eventos turísticos y deportivos de Goya sufrió un duro golpe institucional. La Comisión Directiva de la Interclubes oficializó la suspensión definitiva del Concurso Argentino de Pesca Variada Embarcada para la presente temporada. La decisión, adoptada tras una serie de evaluaciones técnicas y financieras, interrumpe una de las tradiciones náuticas con mayor arraigo en la microrregión y enciende las alarmas en el sector comercial vinculado al río y al miniturismo de fin de semana.

La cancelación del certamen no fue una medida aislada, sino el resultado de un prolongado proceso de consultas y debates entre los organizadores, las autoridades del Ejecutivo municipal y los representantes de las principales barras pesqueras de la zona. A pesar de los esfuerzos iniciales por readaptar los costos de inscripción y los premios, el escenario de alta inflación y la fuerte recesión económica que afecta al país volvieron inviable la logística que requiere un concurso de jerarquía nacional.
Para Goya, la Pesca Variada Embarcada representa mucho más que una competencia deportiva; funciona como una plataforma de ingresos directos para las economías locales. Durante las jornadas del evento, la ciudad habitualmente registra niveles de ocupación hotelera casi totales, traccionando el consumo en restaurantes, estaciones de servicio, comercios náuticos y emprendimientos de guías de pesca. La ausencia de este flujo de visitantes del litoral generará un bache estacional difícil de compensar para los prestadores turísticos en los meses venideros.
Desde el punto de vista organizativo, los directivos de la Interclubes remarcaron que sostener el esquema técnico y de seguridad en el río —que incluye combustible para fiscalización, seguros, parque cerrado y la tradicional cena de los pescadores— requería una inversión millonaria imposible de trasladar a las tarjetas de inscripción sin vaciar el parque de embarcaciones. Ante el riesgo de concretar un concurso deficitario o que pusiera en riesgo el prestigio acumulado durante años, la dirigencia optó por una resolución drástica pero financieramente responsable.

Las barras pesqueras locales, piezas fundamentales en el armado del folclore náutico de la provincia, recibieron la noticia con resignación pero con comprensión del contexto. El costo logístico de equipar las lanchas, el mantenimiento de los motores y los insumos de pesca ya venían limitando la participación de las peñas en otros torneos de la provincia de Corrientes, consolidando una tendencia de retracción en el deporte motorizado durante el invierno y la primavera.
En su mensaje de cierre, la entidad organizadora extendió un agradecimiento formal a los colaboradores permanentes, sponsors y al personal municipal que año tras año sostiene la estructura operativa en la playa de Costa Surubí. La apuesta institucional inmediata se traslada ahora a trabajar con un margen de previsibilidad mayor de cara a la próxima temporada, con el objetivo de reconfigurar los esquemas de financiamiento público-privado y garantizar el regreso de la competencia bajo los estándares de calidad que la consagraron como una de las fiestas culturales más importantes de la provincia.