El INDEC confirmó este martes que la Argentina cerró el año 2025 con una inflación acumulada del 31,5%, el registro más bajo desde el año 2017. El dato representa un hito para la gestión económica de Javier Milei, logrando perforar los niveles de tres dígitos heredados. Sin embargo, el informe oficial también encendió luces amarillas: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre se aceleró al 2,8%, marcando el séptimo mes consecutivo de alza moderada y superando las expectativas del mercado (REM), que lo ubicaban en el 2,3%.

La dinámica de diciembre estuvo traccionada principalmente por el rubro Transporte (4%) y los servicios públicos (Vivienda, agua y electricidad con un 3,4%). Por su parte, Alimentos y bebidas avanzó un 2,5%, siendo el sector que más incidencia tuvo en el número final debido a su peso en la canasta básica. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los resultados en sus redes sociales, calificándolos como un «logro extraordinario» basado en el superávit fiscal y el control monetario.
Al analizar el año completo, se observan fuertes disparidades sectoriales. Mientras que Educación (52,3%) y Restaurantes y Hoteles (42,2%) lideraron las subas anuales, otros rubros como Indumentaria y Calzado apenas subieron un 15,3%, reflejando una fuerte caída en el consumo de bienes no esenciales. Esta brecha indica que, si bien el índice general bajó, el costo de vida en servicios y alimentación sigue presionando el bolsillo de la clase media y los sectores más vulnerables.
De cara al 2026, el Gobierno proyecta en el Presupuesto una inflación anual del 10,1% (promedio mensual del 0,8%). No obstante, los analistas privados agrupados en el REM mantienen una visión más conservadora, estimando que el año cerrará en torno al 22,5%. El desafío para la administración nacional será quebrar la resistencia del 2% mensual y converger hacia la meta del «cero» que el presidente Milei vaticinó para el segundo semestre de este año.