Un momento de máxima tensión dramática y judicial se vivió este martes durante una nueva audiencia del juicio oral por la sustracción de Loan Danilo Peña. Laudelina Peña, tía del niño desaparecido en junio de 2024 en 9 de Julio, prestó declaración testimonial ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes en el edificio del Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional. Durante su exposición, en la que quebró en llanto en reiteradas oportunidades, la imputada desmintió categóricamente la versión del atropellamiento que ella misma había introducido meses atrás ante la provincia.

«Nunca vi el accidente, nunca vi nada», aseveró Peña ante los jueces Fermín Amado Ceroleni, Juan Manuel Iglesias y Eduardo Belforte. La acusada sostuvo que aquella primera declaración mediática y judicial —que desviaron los rastrillajes iniciales en la zona rural— fue fruto de una maniobra de coerción e instigación pergeñada por su entonces abogado defensor, José Codazzi. Según su relato, el letrado le habría prometido dinero, una casa y vehículos a cambio de instalar la hipótesis de que el pequeño había sido embestido por la camioneta del matrimonio conformado por Carlos Pérez y María Victoria Caillava.
En un testimonio interrumpido por sollozos, Laudelina detalló las presiones a las que fue sometida durante las semanas posteriores a la desaparición de su sobrino. Afirmó que Codazzi la amenazó con que terminaría presa junto a sus hijos si no aceptaba la versión del siniestro vial. La imputada relató además que el abogado le entregó dinero en efectivo para sostener la coartada y que fue trasladada en forma clandestina a la capital provincial para prestar declaración ante la fiscalía provincial, eludiendo los controles de las fuerzas de seguridad.
Su declaración se suma a las maniobras de entorplimiento que el Ministerio Público Fiscal investiga en el fuero federal. Las contradicciones vertidas por la tía del niño durante la fase de instrucción provocaron en su momento un giro drástico en la investigación, paralizando los operativos en el paraje Algarrobal y derivando en la detención de varios de los civiles presentes en el almuerzo del 13 de junio.
El llanto desmedido de la declarante obligó al tribunal a realizar breves pausas durante el interrogatorio conducido por la fiscalía y los querellantes. Laudelina buscó despegarse de la acusación como partícipe en la sustracción del menor, asegurando que su único error fue «haber cedido por miedo» ante las exigencias de su representación legal de aquel momento. Sin embargo, las partes querellantes mantuvieron cautela frente a los dichos, recordando que las pericias telefónicas y el cruce de celdas la ubican en posiciones clave durante la tarde en que desapareció el niño.
La declaración de Laudelina Peña genera una enorme resonancia en la opinión pública de Goya y localidades vecinas, donde el accionar de la justicia federal es evaluado minuciosamente. El avance del juicio oral ingresa en una fase crucial de cara a las alegaciones finales, mientras el tribunal analiza citar a declarar a los profesionales y testigos mencionados en esta última audiencia para constatar la veracidad de los graves señalamientos por obstrucción a la justicia.