La Secretaría de Obras y Servicios Públicos, conducida por Gustavo Benítez, y la Secretaría de Producción, a cargo de Valerio «Tito» Ramírez, emitieron un comunicado conjunto para instar a la comunidad goyana a cumplir estrictamente con los días y horarios fijados para el retiro de residuos de gran porte, escombros y ramas. El requerimiento de las autoridades se produce en medio de una ola de denuncias y reclamos generalizados por parte de los vecinos en redes sociales y medios de comunicación, quienes advierten que el servicio municipal de recolección acarrea semanas de retrasos en diversos puntos de la ciudad.

El eje del documento comunal apunta a la «responsabilidad ciudadana» y al incremento estacional de hojas secas y tareas de poda, señalando que el Vertedero Municipal registra un promedio diario de ingreso de entre 28 y 30 camiones con ramas. No obstante, de manera extraoficial se interpreta este pronunciamiento como un intento del Ejecutivo local por trasladar la culpa de la suciedad urbana a los propios vecinos, en un contexto donde el servicio de barrido diario se ha visto reducido notablemente a solo dos frecuencias semanales y los contenedores permanecen desbordados en las periferias.
El deterioro sostenido del mantenimiento y la limpieza de los espacios públicos en Goya coincide temporalmente con una drástica reestructuración de la planta de trabajadores del Estado municipal. Hace pocos meses, el área de Servicios Públicos sufrió el despido de aproximadamente 200 empleados que desempeñaban tareas operativas en las cuadrillas de limpieza, barrenderos y recolectores. Esta pérdida de capital humano debilitó severamente la capacidad de respuesta de la comuna para dar abasto con la recolección domiciliaria y de gran porte en los distintos barrios de la ciudad.
La gravedad del problema de los montículos acumulados en la vía pública excedió el plano estético de la ciudad para convertirse en un factor de peligro vial latente. Recientemente, se registró un fatal accidente de tránsito en el ejido urbano donde un ciudadano perdió la vida tras colisionar contra un montículo de escombros depositado en la calzada, el cual permaneció sin señalización ni retiro por parte de las cuadrillas municipales hasta días después de consumada la tragedia, encendiendo el enojo vecinal por la falta de respuesta ante las alertas previas.
Con el fin de evitar la obstrucción de los canales de desagüe ante potenciales jornadas de lluvia, la Municipalidad recordó que está terminantemente prohibido sacar ramas o escombros en días de precipitaciones, exigiendo sujetarse al siguiente esquema zonal de recolección:
El debate sobre si la ciudad padece un problema de falta de cultura cívica o de desfinanciamiento y reducción del esquema operativo municipal sigue abierto. Mientras el Ejecutivo pide permisos de poda y apego a los horarios de descarte, las comisiones vecinales exigen que se reestablezcan los servicios diarios esenciales para resguardar la seguridad y la salud pública de los contribuyentes.