Saltar al contenido

Goya se unió en una procesión de antorchas por los 260 despedidos de la Textil Alal

En una tarde cargada de emotividad y angustia, centenares de goyanos marcharon ayer en apoyo a las 260 familias que perdieron su sustento tras el cierre de la empresa Emilio Alal S.A. La movilización, convocada por la Iglesia Católica, partió desde los portones de la fábrica sobre la Avenida Alem y culminó en la Parroquia San José Obrero con una misa presidida por el obispo Adolfo Canecín.

Bajo el lema de la solidaridad, los trabajadores despedidos y sus familiares encabezaron la columna portando velas y antorchas. «Vamos a poner en manos de Dios esta situación de crisis laboral conocida por todos», expresó Canecín al iniciar la marcha, instando a los párrocos de toda la diócesis a realizar visitas domiciliarias para brindar consuelo y escucha a los damnificados.

Ausencia política y memoria histórica Uno de los puntos que generó mayor malestar entre los presentes fue la ausencia total de autoridades municipales y provinciales. Ni el intendente Mariano Hormaechea ni funcionarios de su gabinete se hicieron presentes en la convocatoria. Esta falta de acompañamiento oficial recordó a los vecinos lo sucedido en 2019 con el cierre de Massalin Particulares, cuando la dirigencia política también mantuvo una distancia que fue duramente criticada por los trabajadores de aquel entonces.

Mensaje desde Buenos Aires La jornada contó también con el apoyo espiritual del obispo emérito Ricardo Faifer, quien desde Buenos Aires envió una carta de cercanía. Calificó la realidad actual como «pesada y angustiante» y recordó, citando al apóstol Pablo, la necesidad de la ayuda mutua: «Ayúdense mutuamente a llevar las cargas». Mientras la ciudad intenta asimilar el impacto económico de perder su principal fuente de empleo privado, la Iglesia ha quedado como el principal canal de contención social ante la incertidumbre que reina en Goya.