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Fallo ejemplar en Corrientes: condenaron a los dueños de tres perros a pagar más de 4,6 millones a una motociclista

Un fallo judicial de carácter ejemplar dictado en el interior de la provincia de Corrientes sentó un fuerte precedente en materia de responsabilidad civil y convivencia urbana. El Juzgado Civil, Comercial y Laboral de la ciudad de Mercedes condenó a los propietarios de tres perros a abonar una indemnización que supera los 4,6 millones de pesos (más los intereses acumulados correspondientes) a favor de una vecina que sufrió graves heridas y secuelas permanentes tras ser atacada por los animales en la vía pública.

Dinámica del ataque en jauría

El hecho ocurrió mientras la víctima se desplazaba normalmente por la calle a bordo de su motocicleta. En ese momento, fue interceptada de forma imprevista por tres caninos que salieron sin ningún tipo de contención ni control desde una propiedad privada. El ataque en grupo —perpetrado por dos ejemplares de raza Crestado Rodesiano y un Jack Russell Terrier— provocó que la mujer perdiera la estabilidad del rodado, cayera a la calzada y sufriera profundas mordeduras concentradas en la zona del muslo.

Durante el proceso penal y civil, los demandados admitieron el incidente pero intentaron mitigar la acusación con una polémica estrategia defensiva: argumentaron que en la agresión solo había participado uno de los animales, que las lesiones tenían un carácter menor y culparon a la propia damnificada por su posterior desmejora de salud, alegando que «no había guardado el reposo médico correspondiente» tras las curaciones.

Pericias veterinarias y negligencia edilicia

El juez Gustavo Buffil desestimó de forma categórica los argumentos de la defensa apoyándose en los informes técnicos de los peritos veterinarios. El dictamen judicial determinó que el peligro potencial para los transeúntes se triplicó debido a la «dinámica de jauría» y al comportamiento jerárquico que adoptaron los perros al atacar en conjunto. Las pericias detallaron que las razas involucradas poseen un marcado instinto de presa y dominancia, requiriendo estándares de seguridad urbana muy superiores a los implementados por los dueños.

Asimismo, el magistrado constató una negligencia inexcusable en el mantenimiento de la vivienda de los demandados. El predio no contaba con un cerramiento perimetral adecuado ni con un portón seguro, lo que permitía el libre acceso de los animales hacia la vereda, configurando una falta grave al deber de cuidado y prevención frente a terceros.

Secuelas irreversibles y doctrina legal

El daño físico y psicológico provocado a la motociclista quedó respaldado por los peritajes médicos forenses, que constataron que la mujer experimentó un cuadro de sobreinfección en las heridas, lo que la obligó a someterse a dolorosos drenajes quirúrgicos, tratamientos farmacológicos continuos y meses de rehabilitación kinesiológica. Las evaluaciones definitivas concluyeron que la vecina quedó con una incapacidad parcial y permanente del 5% como secuela directa de las mordeduras. La composición de la multa millonaria abarca la reparación por dicha incapacidad remanente, el daño moral y el reintegro de la totalidad de los gastos médicos afrontados.

El aspecto más relevante de la sentencia radica en la interpretación de la doctrina legal del riesgo, la cual tiene un impacto directo en la normativa de todos los municipios de Corrientes: la legislación vigente no exige que un animal esté catalogado en un listado cerrado de «razas peligrosas» para que exista responsabilidad. El dictamen deja en claro que cualquier dueño de mascota es legalmente responsable si por omisión, falta de infraestructura o descuido permite que el animal cree un peligro latente en la vía pública.