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Escándalo en Itatí: denuncian el cobro de un polémico canon de $50.000 a colectivos que ingresan por la peregrinación

La llegada de la 126º Peregrinación de San Luis del Palmar a la localidad de Itatí, una de las mayores muestras de fe del país, se vio empañada este año por serios incidentes en el principal acceso vial. Diversos contingentes de peregrinos y transportistas de larga distancia provenientes de diferentes provincias denunciaron públicamente demoras sistemáticas y retenciones de unidades por parte de personal comunal. El eje del conflicto radica en la exigencia del pago obligatorio de un canon de $50.000 por cada colectivo que pretende ingresar al casco urbano, una disposición que despertó una fuerte ola de indignación entre los coordinadores de los viajes.

La polémica sumó tensión cuando choferes y pasajeros comenzaron a visibilizar los mecanismos de cobro en las inmediaciones del puesto de control. De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, la recaudación no está siendo ejecutada por agentes de la Dirección de Tránsito debidamente identificados, sino por agentes administrativos municipales que responden de manera directa a directivas de la Intendencia local. La falta de flexibilidad y de canales electrónicos de pago generó cuellos de botella sobre la ruta, demorando el ingreso de familias que llevaban horas de viaje en la ruta.

Malestar por las retenciones y la falta de empatía con los choferes

Uno de los hechos más graves que encendió el debate en la jornada de arribo involucró a un micro de larga distancia que fue demorado por varias horas debido a que su conductor no disponía del dinero en efectivo exigido en el momento. El chofer, que acumulaba un trayecto de más de 18 horas de manejo con pasajeros a bordo, ofreció abonar una seña parcial de $20.000 a cuenta del total mientras gestionaba el resto del dinero con los coordinadores del contingente. Sin embargo, la intransigencia del personal apostado en el retén municipal impidió el avance de la unidad, lo que desató la protesta generalizada de los pasajeros.

El cobro de este tipo de tasas extraordinarias durante festividades patronales no es un hecho nuevo en el portal norte de Corrientes, pero su brusco incremento en un contexto de recesión económica ha profundizado las críticas. Para muchos transportistas, la imposición de este canon de ingreso no cuenta con el debido respaldo normativo formal ni se traduce en un servicio directo para los vehículos, tratándose de un mecanismo de recaudación meramente fiscalista que se aprovecha del flujo cautivo de fieles que acuden anualmente a cumplir sus promesas a la Virgen Morena.

Infraestructura deficiente bajo la lupa de los visitantes

A la indignación por el sorpresivo peaje municipal se sumaron los reclamos históricos por las condiciones de habitabilidad e infraestructura urbana que ofrece la localidad de Itatí para albergar semejante volumen de visitantes. Diversos coordinadores de viaje señalaron las severas falencias estructurales que persisten fuera del circuito principal del santuario nacional. Los turistas se encuentran con amplios sectores con calles de tierra completamente anegadas, falta de veredas transitables para personas con movilidad reducida y una preocupante falta de iluminación pública en esquinas clave del ejido urbano.

Esta desproporción entre la presión recaudatoria municipal y la precariedad de las prestaciones públicas básicas reabre el debate en el NEA sobre la planificación del turismo religioso sustentable. Mientras las máximas autoridades de la Iglesia local, encabezadas por el obispo auxiliar monseñor José Adolfo Larregain, recibieron a los peregrinos con un cálido mensaje de hermandad y fe en el atrio de la Basílica, el accionar administrativo del Municipio siembra dudas sobre el impacto reputacional que este tipo de maniobras genera para el futuro comercial de una de las localidades históricas más importantes de la provincia.