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El NEA volvió a registrar la inflación más alta del país y una familia goyana necesitó casi $1,5 millones para no ser pobre

El contraste entre el optimismo nacional y la realidad regional

Los últimos datos oficiales presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) exponen una marcada brecha entre el proceso de desinflación celebrado por la administración central en Buenos Aires y el costo de vida real que afrontan las familias en el norte del país. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) a nivel federal descendió al 2,1% en mayo —marcando su registro más bajo desde septiembre pasado—, el Nordeste argentino (NEA) volvió a quedar en el extremo opuesto del gráfico estadístico, registrando una suba del 2,6%, la más alta de toda la Argentina.

Este desfasaje regional no es un fenómeno aislado de mayo. En lo que va del año 2026, la región que integra a la provincia de Corrientes ya acumula un incremento inflacionario del 17,6%, en contraste con el 14,7% de la media nacional. Al analizar el comportamiento de los últimos doce meses, el NEA arrastra una variación interanual del 35,2%. La velocidad de la baja de precios, por ende, encuentra un fuerte cuello de botella en el interior productivo debido a factores estructurales como los costos logísticos, el transporte y las asimetrías en la quita de subsidios estatales.

El impacto de los servicios públicos en el presupuesto goyano

Para entender por qué los comercios y los hogares de Goya sienten una presión asfixiante en sus presupuestos, es indispensable desglosar los rubros que motorizaron el índice regional. Durante el mes de mayo, la categoría «Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles» experimentó un salto drástico del 8,4% en el NEA. Las boletas de energía eléctrica y el gas se convirtieron en el principal elemento de distorsión, acumulando una suba del 39% en apenas cinco meses y un durísimo 67,4% en la comparación interanual, duplicando el promedio general de la inflación.

Detrás de los servicios básicos, los aumentos que más golpearon el bolsillo de los correntinos fueron Comunicación (3,9%), traccionado por la telefonía celular e internet, y Educación (27,8% acumulado). Asimismo, la división «Alimentos y bebidas sin alcohol» marcó un alza del 19,6% en lo que va de 2026, con una incidencia determinante de los panificados, lácteos y verduras estacionales, productos de primera necesidad que restan capacidad de consumo para otros sectores de la economía local.

La barrera de la pobreza roza el millón y medio de pesos

La traducción directa de este índice de precios sobre las condiciones sociales locales se refleja en los nuevos valores de las canastas básicas. De acuerdo al informe del INDEC, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores que no paga alquiler necesitó ingresos mínimos por $1.498.741 durante mayo para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y evitar caer por debajo de la línea de pobreza. Para un asalariado promedio o un empleado municipal de la microrregión del Paraná Sur, alcanzar dicho umbral representa un desafío cada vez más complejo.

Por otra parte, el límite de la indigencia también sufrió una fuerte actualización debido a que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) avanzó un 2,4% en el último mes. El mismo grupo familiar requirió de manera exclusiva $681.246 para satisfacer sus necesidades nutricionales básicas. Estos valores demuestran que, si bien el IPC general tiende a la baja en los grandes centros urbanos del país, el costo de los alimentos esenciales y de los servicios indispensables en el interior sigue corriendo a una velocidad superior a la recomposición de los ingresos fijos.

El panorama para los comercios de la microrregión

El escenario de las canastas básicas determina en gran medida el estancamiento del consumo minorista en las barriadas de nuestra ciudad. Cuando un hogar debe destinar casi el 50% de sus ingresos mensuales solamente a asegurar la alimentación y el pago de las facturas de luz y agua, se contrae de forma automática el gasto en indumentaria, recreación y servicios generales. Fuentes del sector comercial goyano señalan que las ventas se concentran casi con exclusividad en las segundas marcas y en los días de promociones bancarias, evidenciando que el poder adquisitivo continúa erosionado a pesar del optimismo oficial expresado en las redes sociales de los funcionarios nacionales.