El intendente de la localidad de Lavalle, Hugo Perrotta, salió al cruce de las graves acusaciones formuladas por el ingeniero agrónomo Miguel Bruzzo respecto a un presunto volcado masivo de sustancias tóxicas hacia el río Paraná. En declaraciones radiales, el mandatario comunal desmintió de forma rotunda que la administración local posea responsabilidad en el supuesto descarte de agroquímicos y cuestionó con dureza la veracidad y los alcances del relato del consultor ambiental, quien debió ser internado tras sufrir un cuadro de intoxicación aguda en la comisaría local.

Perrotta detalló la estructura operativa del sistema de higiene urbana para rebatir la hipótesis de un basural clandestino costero. Según explicó el jefe comunal, la recolección de residuos sólidos urbanos (RSU) de Lavalle se deposita en un predio autorizado ubicado en el Paraje Bolsa, a unos 3,5 kilómetros del casco urbano. Respecto al terreno de 7 hectáreas donde Bruzzo realizó el relevamiento, el intendente aclaró que el Municipio posee autorización únicamente para el acopio transitorio de residuos verdes, tales como ramas, hojas secas y troncos derivados de las tareas de poda estacional, descartando la presencia de elementos contaminantes.
El punto más álgido de la réplica oficial apuntó de forma directa a las motivaciones detrás de la denuncia pública. El intendente Perrotta sugirió la existencia de un interés económico encubierto y vinculó la acusación a un litigio de propiedad. «Hay detrás de estas cuestiones una cuestión inmobiliaria de muy vieja data», disparó el funcionario, aportando además un dato que busca relativizar la objetividad del informe técnico: según afirmó el mandatario, el ingeniero denunciante es primo hermano del titular registral del predio privado en cuestión.
En lo que respecta al control de sustancias peligrosas en el cordón hortícola, Perrotta enfatizó de forma tajante: «Nosotros no tenemos ningún líquido vertiendo al río». El mandatario recordó que la localidad mantiene un convenio activo con la fundación Campo Limpio para el retiro y triple lavado de envases vacíos de fitosanitarios, y destacó que el sector productivo lavallense ha migrado de manera mayoritaria hacia la utilización de agentes biológicos, disminuyendo drásticamente el uso de componentes químicos de alta toxicidad.
Ante la alarma social generada por la posible filtración de venenos hacia las napas subterráneas, el Ejecutivo municipal llevó tranquilidad a las familias de la zona. Perrotta especificó que la red de agua potable de Lavalle se abastece mediante perforaciones profundas que alcanzan los 60 metros de profundidad, garantizando un recurso de calidad óptima con pH equilibrado y protegido de cualquier tipo de lixiviación superficial. «Es imposible que esos químicos se filtren a las napas de consumo», aseveró.
Finalmente, el jefe comunal confirmó que, ante la gravedad institucional de las declaraciones, el Municipio se presentó de forma proactiva ante los organismos de control sin esperar una notificación judicial. La intendencia solicitó formalmente la intervención del Instituto Correntino del Agua y el Ambiente (ICAA), de la Prefectura Naval Argentina y de la Policía Científica para que realicen peritajes urgentes en la barranca señalada. El objetivo de la comuna es obtener un respaldo técnico oficial que penalice penal o civilmente las acusaciones que afecten la reputación de la localidad.