El Observatorio de la Deuda Social de la UCA presentó este miércoles los resultados del Barómetro de la Infancia (2010-2025), revelando que la pobreza infantil cerró el año pasado en un 53,6%. Si bien el dato sigue siendo crítico, marca un descenso sostenido frente al 62,9% registrado al inicio de la gestión de Milei y al 59,7% de 2024, traccionado principalmente por la baja de la inflación y la mejora en prestaciones sociales.

Radiografía de la vulnerabilidad: A pesar de la mejora en los ingresos, el informe desnuda deficiencias profundas en la calidad de vida de los menores:
Salud mental en alerta: El estudio introduce un dato alarmante sobre el bienestar emocional: el 18% de los menores presenta síntomas de tristeza o ansiedad, cifra que trepa al 24,7% en mujeres adolescentes. Según la UCA, el malestar emocional aumenta un 46% las probabilidades de un bajo rendimiento escolar, vinculando directamente la situación económica con el futuro educativo.