Los últimos datos oficiales del INDEC correspondientes a marzo de 2026 exponen una realidad dramática: ningún hogar en Argentina puede sostener la crianza de un hijo con un solo ingreso básico. Con el Salario Mínimo (SMVM) fijado en $352.400, el costo de vida para los menores de edad ya exige entre 1,3 y 1,7 salarios según el tramo de edad.

El gasto no da tregua y se reconfigura a medida que los niños crecen, alcanzando su pico máximo en la etapa escolar:
El factor invisible: El costo del cuidado A diferencia de otras mediciones, la canasta de crianza incorpora el costo del cuidado, un componente central en los primeros años de vida. Mientras que en los bebés el peso está en la atención intensiva, en la edad escolar el gasto se traslada a la educación, el transporte y las actividades extracurriculares, sin ofrecer alivio al bolsillo familiar.
Para los hogares de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, la situación es aún más compleja. Mientras la inflación nacional fue del 3,4%, en nuestra región el IPC escaló al 4,1%, liderando las subas en todo el país. Esta combinación de salarios estancados y precios regionales en alza consolida una brecha estructural donde sostener a un hijo depende, cada vez más, de la existencia de múltiples ingresos o de recortes drásticos en otros servicios básicos.