El último fin de semana largo dejó al descubierto una problemática recurrente en los extremos geográficos de la ciudad de Goya: la falta de regularización y previsión vecinal en el manejo de desechos de gran volumen. Desde la comuna informaron que se registraron múltiples intervenciones de desmonte de terrenos particulares de gran magnitud en las zonas norte y sur. Estas acciones, ejecutadas de manera clandestina al no contar con los permisos administrativos correspondientes, derivaron en una acumulación extraordinaria de ramas y malezas sobre la vía pública, lo que obligó a desviar una cantidad considerable de camiones volcadores de la flota oficial para poder lograr la recolección total.

Este tipo de conductas particulares genera un severo cuello de botella en las prestaciones básicas cotidianas de la comunidad. Al tener que destinar de manera imprevista varias unidades pesadas y cuadrillas operativas para limpiar un solo cuadrante saturado de ramas, el recorrido habitual por otros vecindarios sufre demoras considerables. Ante esto, las autoridades recordaron que para cualquier movimiento de suelo o limpieza profunda de lotes se debe tramitar la autorización correspondiente, lo que permite coordinar una recolección planificada que no resienta el esquema general de limpieza urbana.
Frente a esta situación, agentes dependientes de la Dirección de Inspección General intensificaron los recorridos diarios por los diferentes barrios de Goya con el objetivo de ordenar la vía pública y erradicar de forma definitiva los basurales a cielo abierto. Desde el área advirtieron que arrojar restos de poda, escombros de obras en construcción o elementos en desuso fuera de los rangos establecidos constituye una infracción directa. Los inspectores están facultados para labrar actas de infracción a los propietarios que infrinjan la normativa vigente, cuyas penalizaciones económicas se rigen bajo el Código de Faltas local.
Más allá del impacto estético perjudicial para la ciudad, las autoridades recalcaron el riesgo ambiental e hidráulico que conllevan estas infracciones en el territorio. La acumulación indebida de materiales de gran porte obstruye el normal escurrimiento de las aguas y genera focos de contaminación vecinal. En una región expuesta a lluvias intensas, un frente de ramas o un montículo de escombros mal ubicado actúa como un dique artificial que tapa los desagües pluviales urbanos, provocando anegamientos evitables en las calles internas de los barrios.
A los fines de optimizar el servicio y garantizar la eficiencia de los operarios, la ciudad se encuentra organizada bajo un esquema específico con días asignados para el retiro exclusivo de residuos de gran porte (ramas, escombros y cacharros):
El ordenamiento de la vía pública y el mantenimiento de las condiciones higiénicas de Goya requiere del compromiso activo de los ciudadanos. La disposición correcta de los residuos de gran porte disminuye significativamente la carga horaria de los trabajadores municipales y maximiza la vida útil de los equipos viales. Cumplir con los días pautados para cada sector de la microrregión no es solo una obligación comunitaria para evitar multas del Código de Faltas, sino una medida de convivencia esencial para asegurar que el ejido urbano se mantenga limpio, seguro y con sus desagües en perfectas condiciones de funcionamiento.