En la recta final hacia el histórico juicio oral y público que comenzará el próximo 16 de junio, los cuatro jueces del Tribunal Oral Federal de Corrientes, junto a los fiscales y las defensas técnicas, llevaron adelante una maratónica inspección ocular de más de seis horas en el paraje El Algarrobal (9 de Julio). El procedimiento pericial en el terreno donde Loan Danilo Peña fue visto por última vez el 13 de junio de 2024 arrojó conclusiones determinantes que robustecen de manera unánime la hipótesis de una sustracción criminal.

La comitiva judicial —integrada por los magistrados Fermín Ceroleni, Eduardo Belforte, Simón Bracco y el suplente Enrique Jorge Bosch— inició el recorrido pasadas las 10:00 de la mañana en la vivienda de la abuela paterna del menor, Catalina Peña. Allí se reconstruyó de forma milimétrica la escena del almuerzo en honor a San Antonio y la disposición que tuvo cada uno de los comensales en la mesa.
Posteriormente, las partes se trasladaron a pie hacia la zona del naranjal y la tapera. En ese punto crítico, los fiscales Tamara Pourcel y Juan Martín Mariño Fages basaron su estrategia en las declaraciones de los guías de los canes rastreadores. Los especialistas caninos ratificaron en el terreno que los animales detectaron con fuerza el olor de Loan en la tapera, pero el rastro se desvanecía por completo de forma abrupta a los pocos metros.
Para la Fiscalía, esta prueba científica elimina de forma definitiva cualquier posibilidad de que el menor de edad se hubiera desorientado, perdido en la vegetación o intentado regresar por sus propios medios: Loan fue alzado y cargado por alguien en ese punto exacto.
A pesar de la resistencia inicial de los jueces del Tribunal, quienes consideraban que el lugar era demasiado alejado y de difícil acceso por tierra, el equipo de fiscales provinciales y auxiliares logró imponerse y obligó a la comitiva a trasladarse más de tres kilómetros campo adentro. El objetivo fue inspeccionar minuciosamente el lodazal exacto donde al día siguiente de la desaparición fue hallado uno de los botines del menor. Tras examinar las características físicas del terreno, un participante de la inspección confió a este medio: “Todo lo observado en el barro reforzó la certeza de que el calzado fue implantado para desviar la atención. Loan no caminó hasta allí; fue llevado”.
El procedimiento no estuvo exento de momentos de alta tensión institucional. El abogado Richard Vallejos, defensor del ex comisario procesado Walter Maciel, protagonizó un intenso cruce con los fiscales al intentar realizar preguntas de carácter indicativo y capcioso a los testigos en pleno terreno. La persistencia del letrado obligó a la intervención directa de los propios jueces del Tribunal, quienes le llamaron severamente la atención en el lugar.
La jornada concluyó entrada la tarde en el área urbana de la localidad de 9 de Julio, donde la comitiva inspeccionó las instalaciones del hotel “Despertar del Iberá”, establecimiento donde la Justicia Federal mantuvo alojadas bajo custodia a Camila Núñez y Macarena Peña junto a los otros menores que formaron parte de la trágica excursión al naranjal.
El gran ausente de la reconstrucción fue Bernardino Antonio Benítez, tío político de Loan. Aunque el imputado contaba con la autorización de los magistrados para participar, el Servicio Penitenciario Federal notificó que no pudo coordinar a tiempo el traslado logístico desde la Unidad Penal de Resistencia (Chaco), donde permanece tras las rejas desde hace casi dos años.
A más de 700 días del hecho que conmovió al país, el banquillo de los acusados sentará desde el 16 de junio a los siete principales procesados por el delito de sustracción y ocultamiento de un menor:
Todos ellos enfrentan una escala penal de hasta 15 años de prisión. En paralelo, el debate oral juzgará de forma simultánea a otras diez personas imputadas formalmente por haber desembarcado en la localidad de 9 de Julio con el único propósito de entorpecer, implantar falsas pistas y dilatar el accionar de los investigadores.