A finales del pasado mes de mayo, el Concejo Deliberante de Goya aprobó por unanimidad una ordenanza largamente reclamada por los vecinos: la conversión a mano única de la calle Brasil en el tramo comprendido entre la Avenida Ciudad de Neustadt y la Avenida Tomás Mazzanti. La norma fue pensada como una respuesta urgente ante el incremento de los accidentes de tránsito registrados luego de la pavimentación integral de la arteria, una vía neurálgica que atraviesa cinco barrios populosos y sirve de acceso directo hacia el Hospital Regional «Dr. Camilo Muniagurria».

Para garantizar una transición ordenada, el cuerpo deliberativo fijó un plazo de adecuación de 90 días previo a la aplicación de sanciones económicas. La intención original de la prórroga era darle margen al Departamento Ejecutivo Municipal para concretar la colocación de cartelería indicativa y desplegar agentes en la vía pública con el fin de educar al conductor. Sin embargo, transcurridos ya dos tercios de ese periodo de gracia, en la zona no se advierte indicio alguno de señalización ni presencia de campañas preventivas.
A la fecha, la calle Brasil continúa funcionando como una vía de doble sentido sin restricciones de estacionamiento sobre el margen izquierdo, lo que genera constantes cuellos de botella en las horas pico. Quienes circulan a diario por el lugar advierten que la falta de cartelería y la demora en los operativos de control mantienen intacta la peligrosidad de la arteria, donde se siguen registrando colisiones y roces vehiculares entre automóviles, motocicletas y colectivos.
Aunque los siniestros ocurridos durante este último bimestre no arrojaron víctimas fatales, la paciencia de las familias de los barrios linderos comienza a agotarse. El reclamo vecinal apunta a que el periodo de 90 días fue concebido como un lapso pedagógico para incorporar hábitos de manejo seguro, y no como una ventana de inacción donde el riesgo de un hecho de gravedad queda librado al azar o a la suerte de los transeúntes.
El panorama observado en la calle Brasil no es un hecho aislado dentro del mapa vial de la ciudad. Una problemática similar fue planteada por vecinos de la calle Jujuy, otra arteria de calzada angosta, intenso flujo vehicular y doble sentido de circulación que conecta sectores residenciales con áreas comerciales. Sin embargo, en este último caso, los proyectos de reordenamiento no lograron avanzar en el recinto deliberativo y quedaron frenados en etapa de análisis de comisiones.
La postergación de la campaña educativa en calle Brasil genera el temor de que la Municipalidad improvise operativos relámpago pocas semanas antes de que venza el plazo legal a finales de agosto, comenzando a aplicar multas sin que el vecino haya tenido la oportunidad real de asimilar el cambio. Para una ciudad en constante crecimiento del parque automotor, el ordenamiento del tránsito requiere no solo de la sanción de ordenanzas en el papel, sino de una ejecución logística a tiempo que priorice la prevención por sobre el afán recaudatorio.