Al aproximarse el segundo aniversario de aquella tarde del 13 de junio de 2024 en la que el pequeño Loan Danilo Peña fue visto por última vez en el Paraje El Algarrobal (9 de Julio), la provincia se encamina hacia el inicio del juicio oral y público. En este escenario de profunda expectativa judicial, María Noguera, madre del menor, compartió el crudo presente que atraviesa su entorno familiar y reafirmó que mantiene intacta la esperanza de un reencuentro. «Mi corazón me dice que está vivo. Sigo soñando que me lo traen», manifestó en diálogo con la prensa.

La reconstrucción de la causa recuerda que el niño desapareció tras participar de un almuerzo en la vivienda de su abuela Catalina, un suceso que derivó en rastreos masivos e intervenciones de fueros federales. «Es muy difícil vivir todos los días porque sabemos que él no está, pero en estos días lo soñé dos veces: que lo traían en un auto blanco y lo dejaban en casa», relató María, describiendo la carga emocional que pesa sobre el hogar a las puertas del debate en los tribunales.
De cara al desarrollo de las audiencias, Noguera confirmó que la familia adoptará una postura de presencia activa. Para ello, planea trasladarse e instalarse de forma temporal en la ciudad de Corrientes junto a su esposo y dos de sus hijos, garantizando un seguimiento diario del proceso. La expectativa central de la querella familiar se posa sobre la conducta que asumirán los siete detenidos iniciales, un grupo que incluye a personas del círculo familiar directo y allegados que compartieron el último almuerzo con el menor.
«Esperamos que alguien se quiebre y diga dónde está Loan. Ellos saben que sus hijos y nietos están bien, comiendo; yo no sé nada del mío», recriminó con dureza la madre del niño.
Al ser consultada sobre cómo reaccionará al encontrarse cara a cara con los procesados en la sala de audiencias, María se mostró tajante y firme: «No voy a bajar la mirada, ellos tienen que sentir vergüenza. Quiero mirarlos de frente para que hablen». Asimismo, ratificó sus severas críticas hacia el manejo de la investigación penal preparatoria en sus etapas tempranas, señalando que «se hizo todo mal desde el principio», lo que dilató la obtención de pruebas directas sobre el paradero.
La víspera de la efeméride reaviva el reclamo comunitario en los barrios de la provincia, que acompañaron el caso con masivas marchas pidiendo justicia. Al cerrar su testimonio, María Noguera dirigió un desesperado pedido hacia aquellas personas que puedan contar con datos certeros o que mantengan al menor bajo su custodia de forma clandestina: «Si alguien lo tiene, que lo larguen. Hace dos años lo estamos esperando».
La familia Peña aguarda que el inminente proceso judicial no solo dicte las responsabilidades penales y las condenas correspondientes para quienes quebrantaron la ley en el naranjal, sino que aporte la respuesta definitiva al interrogante que mantiene en vilo a la sociedad argentina: el destino y paradero de Loan.