Valdés habló de su futuro político, de Alberto, Macri y del radicalismo

El gobernador de Corrientes advirtió sobre la inequidad que existe en el país y explicó: “Trabajamos nosotros, pero de los derechos de exportación no nos toca un peso”.

El gobernador Gustavo Valdés fue entrevistado por el director del diario Perfil, Jorge Fontevecchia. Dijo que el ministro de Economía Martín Guzmán intenta hacer las cosas bien, pero no lo dejan y advirtió que hay una cuestión ideológica de fondo. Se quejó porque el Fondo Sojero nunca volvió a las provincias y por la falta de consulta a las provincias cuando la Nación adquiere deudas.

—¿Cómo viviste la aparición del debate sobre la deuda?

—Debíamos 7%. Ahora estamos debiendo el 3% de nuestro presupuesto. Bajamos la deuda. Nuestro fondo anticíclico justamente parecía pensado para este momento. Afrontar los mayores gastos por pandemia. Seguimos teniendo una provincia muy fortalecida. Argentina tiene que saber que deben preguntar a las provincias si nos conviene o no tomar la deuda. Toman deuda y emiten recursos sin ningún tipo de problemas y las que pagan son nuestras economías. Es difícil construir una provincia fuerte cuando no tenemos ningún tipo de control de la economía. Padecemos la deuda que adquirió el Estado nacional. Su emisión de recursos. Trabajamos nosotros, pero de la exportación y los derechos de exportación no nos toca un peso. Es una gran inequidad, sin embargo tenemos la responsabilidad de la educación, de la salud, de la formación de los bomberos, de la Defensa Civil, de la Justicia. Por ejemplo, el Fondo Sojero no volvió nunca.

—¿La inflación es el otro gran impuesto no coparticipable? ¿A medida que aumenta la inflación, decrece el federalismo?

—Para controlar la Argentina se pone a las provincias de rodillas, y lo que genera es agrandar más el conurbano bonaerense. Debemos hacer absolutamente lo contrario. Que cada provincia tenga sus recursos mejor distribuidos y pueda desarrollar oportunidades. Es la oportunidad de tener una Argentina distinta.

—¿Qué opinaba tu ministro de Economía sobre la economía de Macri cuando coincidieron en el gobierno?

—Macri nos devolvió 15 puntos de coparticipación. No suele decirse eso. Fue en el camino que estamos indicando. Lo fue devolviendo en cuotas. Lo criticable fue que después nos devolvieron en un préstamo, que luego pisamos con la tasa a 24 puntos. Pero las provincias tienen más recursos por decisión del gobierno de Mauricio Macri. Lo que decía el gobierno anterior que era imposible, Macri lo hizo posible. Pero comenzamos nuevamente a concentrar recursos. Las provincias a este ritmo tendrán más dificultades. Comenzamos con el dólar tarjeta o turismo, o el dólar solidario, que únicamente tributa a la Nación. Eso nos perjudica enormemente. El impuesto a la riqueza lo pagamos nosotros y tributa exclusivamente a la Nación. Terminamos nuevamente con nuestras cajas complicadas. No es el caso de Corrientes. Pero si no se administra adecuadamente, tendremos nuevamente problemas. Comenzaremos a verlo en las distintas provincias.

—¿Cuál es tu evaluación de la gestión del ministro de Economía, Martín Guzmán?

—Martín Guzmán quiere hacer las cosas bien, pero no lo dejan. Hay una cuestión ideológica de visión, que es el debate. Hay que ver si le va bien o mal. No exportar carne es un error. Insisto porque nos golpea. No invertir en infraestructura para el desarrollo también. Hablamos de Hidrovía y nos referimos solamente al canal Magdalena. Pero evitamos decir que la Nación debe financiar nuestras vías fluviales a partir del río Paraná, con la confluencia del río Paraguay, hacerlo navegable hasta la represa de Yacyretá y que sea navegable por todo Misiones. No veo a nadie preocupado por eso. Provincias como Santa Fe al norte, o como Chaco, necesitamos obras de infraestructura portuarias. Toda la plata federal está yendo a resolver los problemas de navegabilidad que convienen a las provincias centrales.

—Entre los 32 partidos políticos que componen tu frente se encuentran componentes vinculados a la historia del peronismo, como el Partido de la Concertación Forja, el Partido Conservador Popular o el Partido Laborista. ¿Cómo se logra?

—Poniendo objetivos de desarrollo del conjunto. El peronista quiere que Corrientes se desarrolle, al igual que el radical. El problema es que si no explicamos a la ciudadanía qué queremos, nunca podremos construir una alianza. Busco que los partidos coincidan en objetivos. No importa que sean peronistas, liberales, autonomistas o del partido que sea. El objetivo es el desarrollo. Debemos hacer ese esfuerzo. Todos tienen algo para aportar. Cuando tenemos un porcentaje de votos tan importante y consenso, es el momento de llamar a todos. No cuando nos estamos cayendo y llamamos a la construcción, en realidad buscamos un salvavidas para no caernos, no perder el timón del poder. Hay que ser generoso cuando uno está en la cima del poder y ser abarcativo. Ya trazamos los objetivos de Corrientes 2030. Lo tenemos escrito y presentado a la sociedad. Es un mandato constitucional. Hacia ahí vamos. Es lo que tiene que hacer la Argentina. ¿Hace cuántos años que discutimos la construcción del segundo puente Chaco-Corrientes? Lo prometieron Cristina, Macri, estamos peleando con Alberto. Es una obra necesaria. Vale 700 millones de dólares y a nadie le interesa la construcción. Son objetivos que tiene que cumplir la Argentina, como norte grande, o la unión de San Juan con Chile. Son objetivos de todos los partidos políticos. Sean radicales, sean peronistas, sean kirchneristas, sean del PRO. Debemos tener un plan maestro de desarrollo. Si ni siquiera nos ponemos de acuerdo, es difícil que la gente vuelva a creer en la política.

—¿Por qué se puede lograr en lugares como Corrientes o Santiago del Estero y no a nivel nacional?

—Hay un dicho famoso que dice que no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace al ratón. Estuvimos con Pepe Mujica, que pudo venir a Corrientes y decía: “La gente no come ideología”. Debemos resolver lo esencial, que la gente tenga educación, que pueda llegar lo mejor posible a fin de mes, resolver los problemas de sus hijos. Lo que pide la gente es lo mínimo que tiene que resolver la política. Sé que es difícil. Pero conversar, escuchar, sentarte con un empresario a preguntarle qué puede hacer el Estado para que produzca más trabajo es esencial. Cada trabajo que se produce es una solución que recibe el Estado. El empresario no es enemigo del Estado, es un aliado fundamental. Hay que lograr que le vaya bien. Y que distribuya bien la riqueza, que pague buenos sueldos si tiene utilidades. No nos podemos colgar permanentemente del empresario porque lo terminaremos fundiendo con impuestos. Son 250.000 impuestos. El empresario está más preocupado en resolver la burocracia del Estado. Pero en realidad lo que quiere es trabajar. Debemos simplificar las cosas para que pueda generar más empleo. Hoy nadie quiere trabajar en blanco. En Corrientes hay unos 120.000 planes; en Argentina 24 millones de planes sociales. Ayudan, no digo que no, pero nadie se hace rico con un plan social.

—¿Hay personas que no quieren trabajar en blanco porque pierden el plan social?

—Absolutamente. Te dicen: “Dame trabajo, pero no me pongas en blanco”. Cuando se registra la formalidad, todos los números aparecen errados. Es imposible hacer un diagnóstico. La gente lo único que quiere es trabajar. Las changas terminan siendo el empleo formal. Y el empleo formal termina siendo una changa. Sin embargo, el Estado, cuando encuentra un trabajador que no quiere ser blanqueado, sanciona. Tenemos un matete y el empresario termina huyendo. Nadie quiere venir a la Argentina a invertir. No se pueden sacar dólares, no se puede tener una renta más o menos confiable. Hay diez tipos de dólares, no se sabe qué va a pasar al día siguiente. No se comprende la coalición de partidos políticos. Es difícil así.

—¿Hay un renacimiento del radicalismo?

—El radicalismo llega a un momento en el que debe comenzar a renacer. Veníamos trabajando increíblemente bien en los últimos tiempos. Con Fernando de la Rúa el radicalismo se pegó un golpe importante. Es el momento de demostrar que existen muchos radicales con vocación de poder, que quieren gobernar, crecer, y un radicalismo con gran extensión territorial y experiencia. Es un partido de 130 años que pide cancha para volver a ser opción de poder.

—¿Querés seguir la carrera a nivel nacional y solucionar esos problemas que te tienen tan enojado?

—Veremos qué pasa. Quedan cuatro años y medio. Ojalá pueda hacer una excelente gestión y trabajar por los correntinos. Los correntinos me dieron una gran responsabilidad, junto con la gran satisfacción de representarlos por un período más con un porcentaje realmente histórico. Tengo un compromiso gigantesco con Corrientes. Ojalá que, como decía Carlos Menem, no los defraude. Haré todo lo posible por pelear por los recursos de Corrientes, que esté un poquito mejor, y tratar de resolver los problemas pequeños, puntuales.

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