Miguel Mateos celebró 40 años de carrera y conquistó la Fiesta Nacional del Surubí

Un concierto mágico brindó Miguel Mateos en la noche del miércoles en Costa Surubí. Celebró sus 40 años con la música. Hizo un repaso de su carrera, interpretó todos los hits y fue aclamado por el público de Goya y muchos turistas que llegaron especialmente para ver al artista.

Ph: Rodrigo Florida para Yatasto Medios

Miguel Mateos subió al escenario con una solvente banda, uno de los guitarristas es su hijo. Los presentó uno a uno. Los elogió. Y fue merecido. El acompañamiento musical estuvo en el mismo nivel que el ex líder de Zas.

Fue presentado por Carlos Gómez Muñoz. Desde ese momento, Miguel Mateos se adueñó del escenario. Sentado frente al teclado y el sintetizador, se introdujo lentamente en los oídos con la canción: “En la cocina, huevos”, un tema que forma parte de un disco histórico del rock nacional: “Rockas vivas”. Luego siguió con otro gran hito de su carrera “Perdiendo el control”.

Después, fue con el tema de Zas, grabado en el año 1981: “Va por vos”. “Hemos pasado por dictadura, pandemia, y la puta madre estamos aquí presentes de cuerpo y alma. Fue en 1981, cuando pasaron por primera vez un tema de mi autoría”, manifestó Miguel Mateos antes de que sonaran los acordes de la canción. Más tarde le tocó el turno a “Peleando por tu amor”, cuya letra está vinculada estrechamente con la época del retorno de la Democracia.

El artista, vestido sobriamente de chaqueta y pantalones ajustados de color negro, cantó desde la medianoche hasta cerca de la 1,30. Para delirio de los fans, entre los que había muchos turistas, interpretó todos y cada uno de los grandes éxitos de su carrera. “Bar Imperio”; “Beso Frances; “Solo una noche más”; “Llámame si me necesitas”. La gente aplaudió con entusiasmo. El público de Goya, generalmente exigente, no se vio defraudado. La voz de Miguel Mateos, tras cuatro décadas de carrera, sonó intacta. Así los hits de su carrera se escucharon en vivo con la misma profundidad y calidad que la de sus discos de estudio. Aunque, no todos los días está Miguel Mateos en Goya. Una oportunidad que miles de personas no quisieron perdérsela.

El músico insistió en que ese no era un concierto de Reggaetón sino de Rock. Fue un guiño para decirles a todos que aquello era rock clásico. Una reivindicación del rock asociado a los mejores momentos de la juventud de muchos que pintaban canas. Pero también de las nuevas generaciones que mostraron su fervor en las primeras filas del escenario.

El llamado “Señor del Rock nacional” intercaló elogios a Goya en medio de sus canciones, como para recordarnos y dejar en claro que aquello que estaba cantando salía de su propia garganta y no estaba grabado. Ni falta que hacía. Durante una hora y media se movió por el escenario, interactuando con la gente. Incluso se permitió, como buen rockero, un vocabulario llano e informal. Algunas, al final del concierto, le tiraban pañuelos. El músico se secó el sudor y se pasó la tela por el cuerpo antes de devolvérselos a las fans, para su regocijo. Un souvenir del Señor del Rock Nacional. “Te quiero!”, fue una de las frases que le dedicaron las chicas.

El juego de luces y las imágenes de la pantalla gigante, a las espaldas del artista fueron de un gran nivel. Acompañaron a los temas musicales que hicieron época en los años 80, y también en la década de los años 90. Miguel Mateos vino a Goya a complacer a sus fans y no defraudó. Todo su repertorio estuvo plagado de grandes éxitos, aquellos que lo catapultaron a la fama internacional. Solo éxitos que fueron aplaudidos por el público entre los que estaban el mismísimo Gobernador Gustavo Valdés, que también aplaudió y festejó el inolvidable espectáculo de la primera noche de Festival del Surubí.

En la parte central de su mágico concierto, Miguel Mateos cantó “Es tan fácil romper un corazón”. Al cantar “Lola”, comentó que este tema se relaciona con el drama de una joven que es presa de una red de trata de mujeres. También fue parte de ese gran momento el hit “Atado a un sentimiento”; «Un poco de satisfacción»», «Obsesión».

Más tarde, estalló el gran hit de los años ochenta “Cuando sea grande», «Extra», y «Tira para arriba», con lo cual se despidió.

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