A pocos días del fallecimiento de la médica anestesióloga Eduarda Fátima Bergalli (37), la causa judicial dio un vuelco hacia el misterio tras las pericias oculares dentro de la vivienda de Esquina. Mientras las redes sociales comenzaron a viralizar un emotivo video institucional donde la profesional explicaba su profunda vocación por aliviar el sufrimiento ajeno, la Fiscalía y los peritos forenses pusieron la lupa sobre el llamativo desorden y los objetos revueltos hallados dentro del inmueble donde convivía con su pareja.

En las últimas horas, pacientes y colegas comenzaron a compartir masivamente un material audiovisual grabado por Bergalli para Rasus, el centro médico ambulatorio de alta complejidad donde se desempeñaba atendiendo a pacientes con dolores agudos, cuadros crónicos y patologías oncológicas en la región de Goya y Esquina.
“Si vivís con dolor, sabés lo agotador que puede llegar a ser. Por eso decidí dedicarme exclusivamente a la medicina para el alivio del dolor. Mi objetivo es simple: que vuelvan a vivir su vida sin dolor”, expresaba la anestesióloga con notable serenidad en la filmación.
En el mismo clip, resumía una máxima profesional que hoy resuena con fuerza entre quienes exigen el esclarecimiento de su deceso: “Aprendí que tratar el dolor no es solamente aliviar un síntoma, es también devolverte la calidad de vida, la energía y la esperanza”.
Más allá del impacto emocional de las imágenes, el expediente penal coordinado por el fiscal Gustavo Mosquera sumó elementos de sospecha que alejaron la causa de un cierre administrativo rápido. El caso permanece caratulado formalmente bajo la figura de “Averiguación de causal de muerte” o “Muerte dudosa”.
Si bien las dotaciones de Bomberos Voluntarios y la Policía acudieron a la finca de la calle Sargento Cabral al 700 por un supuesto aviso de incendio, al llegar se encontraron con una realidad completamente diferente: no había fuego ni humo. La pareja de Bergalli, identificado formalmente por las iniciales N.M.P. (médico cirujano), declaró ante las autoridades que había hallado a la mujer en el patio con una soga alrededor del cuello sujeta a una columna de cemento.
Sin embargo, los peritajes científicos posteriores abrieron múltiples interrogantes. Los investigadores del Equipo Técnico de Investigación (E.T.I.) plasmaron en las actas que el interior de la casa presentaba un marcado desorden y gran cantidad de objetos revueltos, una escena que no condice con la hipótesis lineal de una determinación en solitario.
Ante este panorama de sospecha, la Justicia ordenó el secuestro preventivo de una serie de elementos clave encontrados en los diferentes ambientes de la vivienda:
El cuerpo de la profesional médica permanece en el Instituto Médico Forense de Corrientes Capital, donde el equipo forense forense busca determinar de manera científica e irrefutable la verdadera causa mecánica y biológica de la muerte.