Aumento de la pobreza: curas y obispos advierten que los comedores están “desbordados”

Dicen que cada vez más gente les pide ayuda por la falta de trabajo.

Curas villeros y obispos advirtieron que, por el aumento de la pobreza, los comedores reciben cada vez más gente y ya están «desbordados».

Según los últimos datos del Indec, la pobreza en la Argentina ya alcanza al 27,3% de la población. Es decir, a 11 millones de personas.

Lorenzo «Toto» de Vedia, párroco de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé de la Villa 21-24, dijo que no se sorprendió al leer las cifras porque «es algo que se percibe día a día». «Estamos viviendo momentos muy difíciles donde a la gente le cuesta mucho llevar adelante la familia. Está faltando bastante».

En diálogo con radio La Red, el cura explicó que «el hecho de que la gente venga a un comedor no es que se está muriendo de hambre, sino que está tan necesitada que necesita ahorrar en comida para afrontar todos los otros gastos que se presentan».

«Vienen a un comedor porque esa guita la aprovechan para otra cosa que es de extrema necesidad, como viajar en colectivo, comprar medicamentos o la garrafa, que es cada vez más cara. El horizonte en cuanto a lo laboral es muy gris, muy negro», siguió.

Más duro aún fue Francisco «Paco» Olveira, del colectivo Opción por los Pobres, quien aseguró que los comedores de la isla Maciel donde ayuda «están absolutamente desbordados».

«Ya no tenemos espacio para cocinar más. En un mes y medio pasamos de recibir 500 personas a 768. Estoy segurísimo que ese número ya aumentó en los últimos días. Es impresionante la gente que nos viene a pedir trabajo. Estamos muchísimo peor», aseguró.

Para Olveira, «toda la responsabilidad» del aumento de la pobreza es «de este modelo político». Y explicó, en radio El Destape: «Ellos necesitan esclavos. La forma es dejar sin trabajo y bajarle el salario a la gente. Cuando llegás a la desesperación de no poder darle de comer a tus hijos vas a aceptar trabajar por lo que sea. Ese es el modelo. Y no solo aumentó la pobreza, sino la desigualdad. El Gobierno no puede solucionar los problemas porque no quiere.

Por último, el obispo de la diócesis Merlo-Moreno, Fernando Maletti, dijo que «se ve desánimo en los que acuden a nuestras capillas o parroquias».

«Es un momento muy difícil, cargado de desafíos y en donde se espera se ponga más en el centro al pobre, al más necesitado. Muchos vienen a comer, pero muchos más traen ollas y sus tuppers y se llevan la comida», cerró.