A 12 años del «voto no positivo» de Julio Cobos

El 17 de julio de 2008, el entonces vicepresidente puso fin a la controversia por la Resolución 125, liquidándola con su voto “no positivo”.

Apoco de llegar al poder, Cristina Fernández de Kirchner tuvo que enfrentarse a una crisis externa que afectó a todos los países del mundo. Se trató de la crisis financiera internacional del 2008, desencadenada a partir de las hipotecas en Estados Unidos. De esta forma, la actual vicepresidenta se vio necesitada de financiamiento y decidió buscarlo en el campo, a partir del sistema de retenciones móviles diseñado por el ministro de Economía de aquel entonces, Martín Lousteau. Este esquema es conocido como la Resolución 125.

La disposición se dio a conocer el 11 de marzo de 2008 y la respuesta del sector rural fue inmediata. Los pedidos de interpelación hacia el ministro Lousteau comenzaron el 13 de marzo. Sobre fines del mismo mes, el entonces vicepresidente de la Nación, el radical Julio Cobos, comenzó a manifestarse en favor de una autocrítica sobre el asunto: “A lo mejor nos faltó una mejor explicación”, advirtió.

El conflicto se extendió por tres largos meses, entre movilizaciones, detenciones, pedidos de sesiones especiales en el parlamento y una declaración de inconstitucionalidad de la medida. Finalmente, el 17 de junio de 2008, la presidenta Cristina Kirchner anunciaba, a través de cadena nacional, que las retenciones móviles serían debatidas en el Congreso.

En una votación acalorada, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto con 129 votos a favor, 122 en contra y 2 abstenciones. El dictamen del oficialismo para tratar la ley en el Senado se impuso el 12 de julio. A esta altura, el vicepresidente Cobos se mostraba muy activo buscando soluciones alternativas a las retenciones, a través de reuniones públicas con diversos sectores. La tensión la hizo sentir el entonces Senador por el kirchnerismo Miguel Pichetto, quien le reclamó a Cobos que “deje de entrometerse”.

El día de la sesión, 16 de julio de 2008, se anticipaba un empate en la votación de 36 a 36. Esto daba lugar a la especulación respecto de la actitud que adoptaría el vicepresidente Cobos a la hora de desempatar. Tras un extenso y acalorado debate finalizado a las 4 de la madrugada del 17 de julio, la votación arrojó el resultado esperado. Una nueva votación ratificó el empate, lo cual dejó el desenlace del asunto en manos del vicepresidente.

De esta forma, Cobos tomó la palabra: “Sé que me cabe una responsabilidad histórica en esto”, arrancó. Tras admitir que desde su espacio político le recomendaban acompañar el proyecto, aclaró que “mi corazón dice otra cosa, y no creo que esto sea el motivo para poner en riesgo el país, la gobernabilidad, la paz social”.

A continuación, dijo que quería seguir siendo “el vicepresidente de todos los argentinos y compañero de fórmula hasta el 2011 con la actual presidenta de los argentinos”. Sugirió que la Presidenta lo iba a entender “porque no creo que sirva una ley que no es la solución de este conflicto”. “La historia me juzgará, no sé cómo, pero espero que esto se entienda”, advirtió, para luego aclarar que “no puedo acompañar y esto no significa que esté traicionando a nadie. Estoy actuando conforme a mis convicciones”.

Finalmente, acabó por despejar las dudas sobre su voto mediante un pedido a la presidenta Fernández de Kirchner para que enviara un nuevo proyecto que contemplara todo lo que se había dicho allí. Su conclusión quedó inmortalizada: “¡Que la historia me juzgue! Pido perdón si me equivoco. Voto… Mi voto no es positivo. Mi voto es en contra”.